Descolonización: Lo multicultural del Estado y lo heterogéneo del trabajo

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Descolonización: Lo multicultural del Estado y lo heterogéneo del trabajo

Mensaje por M.Kaminecky el Sáb Nov 10, 2018 12:51 pm



La estructura colonial produjo consecuencias de alcance universal, en las relaciones económicas, políticas , epistemológicas, y también subjetivas, es decir, en las construcciones de identidad. El proceso de colonización se constituyó en una red global y se sigue sosteniendo en las relaciones centro / periferia, en las clasificaciones sociales mediante la matriz etno-racial, en la exclusión de otras formas de pensamiento. Este poder colonial se afirmó con la narrativa de la modernidad y su modo de conocer basado en la clasificación natural, la verificación empirica como única forma de verdad, los binarismos, reduccionismos, universalismo cuya ficcionalización llevó a la cultura occidental a ser pensada como superior.
Por eso los autores del llamado giro decolonial hablan de colonialidad.
El punto de partida de este pensamiento es tener en cuenta que la batalla simbólica es importante porque es condición de acumulación y reproducción del capital.
Con el concepto de colonialidad se refieren a la amplitud de alcance del proceso de colonización, que no sólo abarca las relaciones económicas ,jurídicas y políticas sino que avanzan sobre el campo epistemológico y subjetivo, es decir, el dominio de las subjetividades, direcciona ideológicamente cómo construir identidades culturales. El concepto de colonialidad nos habla de un patrón de poder colonial que sigue vigente aún cuando las administraciones coloniales hayan desaparecido.
Si el planteo decolonial se ocupa de las acciones, la praxis de combate a la lógica de la colonialidad y la retórica de la modernidad; el momento descolonial enfatiza la batalla desde el pensamiento, desde el campo del conocimiento, de las epistemologías “otras” que no fueron incluidas en la ciencia racional, neutral y universal hegemónica. El patrón de poder colonial que habla Quijano refiere a la multiplicidad heterogénea estructural de relaciones de poder, un patrón de poder heterárquico.
El planteo descolonial avanza en la crítica epistemológica de los eurocentrismos, y el fundamentalismo racista que se constituyó en imperial, y por supuesto también del orden político que surgió en el siglo XVIII, es decir la democracia delegativa, revisa el ejercicio de la identidad única que propone la racionalidad burguesa ( el trabajador asalariado), para la construcción de un nuevo proyecto de un pensamiento otro , donde la diversidad sea constitutiva y no aditiva, y no pretende imponer una nueva hegemonía única, una universalidad, sino que pretende funcionar en un pluriverso.
Dice el puertorriqueño R. Grosfoguel en una entrevista a la revista Polis que la solución a las desigualdades sociales globales requiere imaginar alternativas utópicas más allá del conolialismo y el nacionalismo y de las formas de pensar binarias de los fundamentalismos eurocéntricos primermundistas y tercermundistas(…) requiere de una forma distinta de diseño global/universal/imperial/monológico/monoorganizado/ monotípico/patriarcal.
El proyecto decolonial es la batalla que pretende hacer visible esos conocimientos otros que han sido silenciados y que ahora salieron al espacio público con los movimientos indígenas, los movimientos de los negros, de las mujeres indias, musulmanas, chicanas.
Cuando hablamos de decolonialidad nos referimos al enfrentamiento con la lógica de la colonialidad del poder ( división centro/periferia) y la retórica de la modernidad ( relación objeto/sujeto externo, neutralidad, concepción de totalidad incompleta) . Se trata de actividades sociales, de la praxis; es el momento del activismo, de la militancia. Remite a prácticas contrahegemónicas y, por eso ayuda a pensar esta tarea el carácter articulatorio del concepto de hegemonía de Gramsci, porque da pistas de cómo conectar los movimientos sociales y políticos heterogéneos , desde una posición de periferia, de subalternidad, para construir nuevas hegemonías. Gramsci habla de pluralidad de hegemonías que se conectan ( el sentido común, el folklore, como concepción del mundo y la vida) conectadas por una concepción de mundo y de la realidad.
Cuando hablamos de descolonialidad nos encontramos en el campo del pensamiento, el campo intelectual, aunque hay que tener en cuenta que el pensamiento es una actividad social. Por ejemplo cuando desde Bolivia se propone volver a la tradición ( la tradición del Ayllu) se dice que es contrario a la modernidad, porque para la Modernidad la tradición debe ser superada; sin embargo esta misma modernidad celebra volver a la tradición griega, por lo tanto revisar esta concepción desde nuestra cosmovisión significa entablar una crítica al racismo epistemológico de occidente que desconoce otros conocimientos, y ubicarse en el pensamiento descolonial.
Descolonizar consiste en no dejar que ningún elemento de las ideologías y jerarquías ( heterojerarquías) del poder del sistema mundo quede sin ser atacado.
M. Colombani plantea también una batalla ideológico simbólica cuando propone una nueva ética-profesional para los pensadores, intelectuales y periodistas. Los intelectuales y pensadores siempre fueron considerados como cuestionadores del poder, con la voluntad de verdad, pero ella propone pensarlos con la voluntad de acción, acción para ramificar el conocimiento y de este modo recuperar un horizonte profesional ético. Por ejemplo las universidades, los foros, los movimientos sociales convirtiéndose en espacios de poder desde donde producir efectos. En este sentido se convoca a una instancia interdisciplinaria, donde la intelectualidad arma lazos transversales de saber mediante intercambios que se producen desde sus lugares propios, participando en un proceso de politización global que demuele los saberes y políticas estancos. La descolonialidad como proyecto es el CONECTOR entre pensadores, activistas, académicos, periodistas de diferente partes del mundo, es la articulación entre todos aquellos que piensan y hacen a partir del sentido del mundo y la vida, que surge de tomar conciencia de la herida colonial.
Son respuestas a los procesos de formación y consolidación de la colonialidad de Occidente que se dio en América, Turquía, Africa, Medio Oriente, porque hay que destacar que la colonización no operó de la misma manera en China, india, Rusia, Japón o el imperio Otomano , que convivió con Occidente hasta 1922.
Grosfoguel entiende que este proyecto es apto para pensar un mundo transmoderno, transcultural, que apunte a desmitificar la modernidad occidental, que se anime a ir más allá de la modernidad para pensar el mundo y la realidad, un pensamiento en diálogo horizontal con el pensamiento de todas las particularidades. Ir más allá de la Modernidad significa superar su colonialidad para culminar con el proceso de descolonización. Este mundo transmundo no se presenta como una organización más de dominación como lo es la modernidad ( la organización económica, estatal y subjetiva planteada por la Modernidad), se lo entiende como un pluriverso de encuentros en la diversidad de América, El Caribe, Africa del Norte y Sub-Sahariana, Asia, medio Oriente, donde existen formas fronterizas de pensar. Se propone entrar en un diálogo transmoderno con las particularidades epistémicas y para eso, nombrar, identificar, las categorías que hagan visible quién es quién en las relaciones de poder.
Es pluriversal y se basa en principios otro, no en civilizar, modernizar, desarrollar, cristianizar sino en conectar, relacionar, intercambiar, igualar, lo que implica la interacción de lo diverso y pensarse los unos con los otros; diferente de lo que se propone la modernidad europeo-occidental con vocación imperial.
Se trata de unir lo que desunió el colonialismo mediante la tríada de la invasión a América, la trata de esclavos, la explotación de los indígenas en aras del progreso y el desarrollo. Como horizonte se presenta en perspectiva no-capitalista como culminación de la descolonización, desde la ideología del Foro Social Mundial (2001) . La otra opción es el proyecto capitalista, modernizador que lleva a la uniformidad global organizada en torno a la democracia en su versión iluminista, y a la formación de sujetos modernos de consumo.
Por eso son importante conceptos como transversalidad, pluriversalidad, pueblo, voluntades colectivas, hegemonía, resistencia, comunidad, responsabilidad colectiva, estado multicultural, plurinacional.
Las condiciones de posibilidad están en las dificultades del proyecto inconcluso de la Modernidad ( Zapatismo, Evo Morales, las respuestas musulmanas no fundamentalistas). También es una condición de posibilidades para este proyecto la presencia de un capitalismo policéntrico, que da lugar a opciones diferentes, con la aparición de China, Rusia, India en el concierto del capitalismo euronorteamericano . No se trata de una globalización más sino de una globalización pluriversal en todo caso, que no se asienta en alguna de las lenguas europeas dominantes( castellano, inglés, francés, italiano, portugués, alemán)sino en lenguas periféricas ( las lenguas subalternas como el mandarín chino, el árabe, bengalí, aymara, quechua, ruso, yoruba, maya.), donde existen cosmologías y saberes que fueron demonizadas, y se construyan subjetividades desde otros clivajes, fuera de la clase. Tampoco se compara con la propuesta del estilo del islamismo, el marxismo, porque siguen siendo fundamentalismos eurocéntricos de un universal abstracto.
Este paradigma otro está basado en las fuentes que se negaron para la construcción del pensamiento uno, por ejemplo Aimé Césaire, (el politólogo de la Is. Martinica que propuso la noción de negritud), Rigoberta Menchú, Lo que nos puede aportar las políticas del ayllu andino, la tradición negra, las universidades interculturales de pueblos y naciones indígenas del Ecuador.
En qué sentido representa un avance teórico ? En que Incluye la pluralidad, lo heterogéneo, lo contingente, articulatorio. Esto es contrario al marxismo, que aún como propuesta radical alternativa concibe la sociedad de acuerdo a leyes y etapas predeterminadas. Aquí las identidades que resisten se construyen en proceso, no están prefijadas como la clase para el marxismo. Es decir que en esta perspectiva se dota de dinamismo a la concepción de la hegemonía, que no se asienta en la determinación de la dominación porque las identidades son producto de relaciones entre clases dominantes y subalternas.
Se reivindica el sentido común, como una concepción del mundo con sus costumbres y valores.
Se presta atención a lo ideológico y sale del reduccionismo economicista por lo que se puede aplicar al campo epistemológico, del poder y del ser.
El caso de BOLIVIA es un ejemplo porque Garcia Linera propone desmonopolizar la etnicidad del estado, es decir, demoler un estado monorganizado, apropiado por una etnia que impone privilegios. Combatir la imposición y jerarquización étnica del estado ( en los cargos, en las posibilidades de ascenso, en los puestos que están ligados a linajes endogámicos).
Garcia Linera, funcionario del gobierno de Evo Morales, que se dice el autor intelectual de lo que ocurre en Bolivia, se inscribe en este pensamiento cuando pretende descolonizar el estado, completando la totalidad jerárquica del estado con lo diverso, es decir las diversas etnias, los diversos modos de ejercer el poder ( democracia liberal/democracia comunitaria) y esta diversidad no se incluye desde lo jerárquico sino desde la cooperación .
En su texto Democracia liberal, democracia comunitaria Garcia Linera presenta la historia de Bolivia partiendo de la rebelión de 1953, una especie de revolución de octubre que es cuando Bolivia entró al mundo del siglo XX( 1954-64) período que gobierna el movimiento nacionalista (MNR) que es cuando se lleva a cabo un proceso de modernización y cambio de rumbo de la política, la economía y también en el orden social. Es un proceso populista, indigenista.
La idea fuerza es la de ir perfilando un estado multicultural, que consiste en respetar las diferentes formas de organización comunitaria. Se pretende articular formas y lógicas de organización diferentes, a partir de entender la democracia como igualdad de derechos políticos y culturales para todas las etnias.
Bolivia es una sociedad preindustrial, multicivilizatoria y pluricultural pero hasta el régimen de Evo Morales la estructura estatal recogía la lógica organizativa de una sola de esas identidades, la mercantil capitalista o Moderna Industrial que incluye a personas que han atravesado de desarraigo comunitario tradicional y viven en la racionalidad mercantil y acumulativa. Se desconocía y negaba las otras identidades y formas de organización. Las normas, instituciones, representaciones y funciones con las que se constituyó Bolivia se regían por las prácticas liberales, o sea el régimen de partidos políticos, voto individual y secreto, división de poderes y separación de la vida política y económica. Esta manera aparece desligada del paisaje y el anclaje de parentesco que sostiene las diversas comunidades. Entonces la idea es igualar derechos políticos y culturales para todas las etnias del país.
Ocurre que en Bolivia además de la civilización mercantil racional existen también la economía mercantil doméstica ( que es la artesanal y campesina, que portan la racionalidad gremial y corporativa , una especie de coalición de pequeños propietarios mercantiles). Está la civilización comunal, donde se fusiona la actividad económica y política con sus propias autoridades e instituciones y aquí el individuo sigue siendo producto de la comunidad. Además está la civilización amazónica, que se caracteriza por la actividad itinerante, la ausencia del estado y la laboriosidad del individuo. La forma democrática burguesa, delegativa convive con una población que tiene otros hábitos y técnicas políticas, otras identidades lingüísticas y culturales ancladas en sus propias condiciones de vida ( comunitarismo, identidad colectiva práctica, asambleísmo consensual, rotación de cargos, práctica política deliberativa en vez de delegativa, revocabilidad del poder, coerción normativa, rotatividad de funciones).Es decir, hay diferentes tecnologías políticas, normativas, estructura económica que hablan de un sistema civilizatorio no moderno, heterogéneo.
Sin embargo el estado se presenta monocultural, monocivilizatorio, inorganizado, porque las partes del todo funcionan de manera inconexa. Esto se traduce en una incertidumbre de legitimidad en el estado, una incapacidad de articulación de las fuerzas productivas , dualidad entre sistema legal liberal y comunitario, el divorcio del el poder político del estado y el de las comunidades y movimientos sociales. Representa el desencuentro entre lógica organizativa del estado, y de las comunidades, entre vida estatal y composición socio-económica del país.
La propuesta del estado multicultural, de respetar la igualación de derechos políticos y culturales para todas las etnias y la interacción de lo diverso ( lo pluriversal) va más allá de la coexistencia de varios modos de producción, de tiempos históricos, de sistemas políticos. Se trata de administrar lógicas y técnicas organizativas diferentes sobre la base de igualación política en vez de disciplinarlas en el molde demoliberal.
No existe una sola forma de intervenir en la gestión política para el bien común. La sociedad liberal es una forma para las sociedades que pasaron por procesos de individuación modernos, y el predominio de la lógica industrial. En Bolivia las técnicas de democracia y ciudadanía son más regionales, más locales, y demuestran que en procesos de ejercicio democrático en gran escala ( Confederaciones, Federaciones, Bloques, Sublevaciones) pueden juntarse y el estado mismo debería sostenrlas.
Por ejemplo se puede articular sistemas institucionales en situaciones puntuales( en un período corto) para ir ampliando esas confluencias. Esto se dio por ejemplo en el municipio de Chapare, para luego expandirlas a escala nacional. Lo priimero que hay que hacer es reconocerles su legitimidad, por ejemplo en la elecciones de representantes parlamentarios donde estas formas de conformación de autoridad tienen presencia, allí habría que negociar el porcentual de parlamentarios dependiendo de la amplitud de historia de la comunidad.
Se podría ejercitar reconociendo algunas prácticas comunales: las deliberaciones sobre temas centrales de la gestión estatal ( propiedad estatal de recursos, inversión del estado, reformas constitucionales, ) sistema de rotación de autoridades, rendición de cuentas municipales, regionales, departamentales, y el propio estado general, y ahí se neutralizaría la conflictividad.Sería reconocer múltiples mecanismos, técnicas, sentidos de entender y conocer, maneras de regular la democracia, formas de ejercer la ciudadanía.
La modernidad habría que buscarla a partir de reconocer esta pluralidad de matrices civilizatorias de la sociedad, a partir de lo que en realidad son y no simulando lo que no son ni nunca fueron, ni nunca serán. Es decir combinar formas de administración, representación, gestión, intervención social; junto a esto incluir mecanismos políticos modernos y tradicionales, por ejemplo democracia representativa vía partidos políticos, junto a la democracia deliberativa, es decir las asambleas, democracia comunal y la acción normativa de la comuna.
En la Modernidad el mismo encorcetamiento de lo único, lo universal, se impuso para definir las cosas y las relaciones. De ahí la pretensión de unidad que se ve en la noción de trabajo ( lo que nos diferencia del animal). El poder colonial construye una identidad única en el capitalismo que es el trabajador asalariado, que se fundamenta en la ideología individualista y en la noción de humano como factor de producción.
Colombani señala que no es necesario un concepto único de trabajador, sino que se puede funcionar en la heterogeneidad de concepciones y modos de organización del trabajo, admitir otros sentidos , fundamentalmente a partir de las transformaciones que se produjeron en el mundo del trabajo y que han generado distintas formas de construirse como trabajadores ante la falta de trabajo y de un capitalismo que ya no lo garantiza y deja claro que no lo va hacer de aquí en más.
El mundo del trabajo ha sufrido enormes cambio:
La sociedad salarial ha entrado en crisis con sus consecuencias de pérdida del trabajo como espacio para la construcción de un domicilio existencial.
La crisis del petróleo en la década del ´70 comienza el proceso que se amplía con
la tecnologización del trabajo introduce una compejidad crucial: La tercera revolución industrial se basó en la introducción de microprocesadores , tecnologías de información, la microelectrónica, informática, telecomunicaciones, biotecnología, aplicación de la computación a la industria, y el desarrollo . La tecnología implicó aumento de la productividad, surgimiento de nuevos productos, disminución de costos y modificación de pautas de consumo. Como la producción se vuelve elástica a la demanda las empresas requieren trabajadores móviles y polivalentes y se agudiza la sensación de inestabilidad.
Por otra parte la tecnologización provocó reconversión de industrias , parcelamiento del proceso de trabajo( los que trabajan en empleos modernos, los fabricadores de software, los trabajadores de las grandes empresas vs los que quedaron a la vera del camino, los trabajadores campesinos y los marginados.
Por la retracción de las demandas ante la amenaza de despido , la población tuvo que aceptar diferentes relaciones entre el capital y el trabajo ( trabajo informal, trabajo autónomo, empleo precario, changas) y cuando quedó licenciado tuvo que inventar nichos de empleo para ganarse la vida. Ante la presencia de distintas modalidades de ganarse la vida y la pérdida de la centralidad del trabajo asalariado para constituirse como personas, se presentan en la sociedad otros modelos de subjetividad, redefiniciones identitarias desde otros clivajes, por ejemplo género, vivencias religiosas, barrio.
Aparecen conceptos como desempleo estructural, flexibilización , precarización, descalificación, recalificación, tercerización y el desprestigio del trabajo entra en una carrera ascendente. La variedad de situaciones laborales, la variedad de ingresos, la variedad de calificaciones, la inseguridad laboral, el crecimiento del trabajo cuenta propia, hace que lo que predomine sea la heterogeneidad.
Esto impactó sobre las organizaciones gremiales y debilitó la cultura clasista . La crisis del mundo soviético también ayudó al declive de todas las organizaciones e ideologías de resistencia a la explotación . La disrupción de una conciencia de unidad que otorgaba el sindicato, derivó en la dispersión y emergencia de numerosas identidades centradas en el consumo cultural que distrae el reclamo de los consumos vitales para la dignidad del sujeto ( vivienda, previsión social, salud, educación) , se trata de Identidades astilladas por la preeminencia del yo y su montaje sobre el consumo inaccesible.
La sociedad de la información y la globalización comunicacional descentra los sujetos. Se socava la unidad del estado nación, y se cuestiona sus instituciones , el modelo de socialización y aprendizaje y se rompe la unidad de la conciencia y también la identidad que lo representaba, el trabajador, el explotado. La Crisis del Estado de bienestar puso en entredicho la relación capital/trabajo e implicó el desmembramiento de los mecanismos de control y se agravó la falta de compensación justa.
Por otra parte hay que agregar que en América Latina existe un componente suplementario que es el de la debilidad de la estructura productiva. En América Latina la presión del empresariado para bajar los costos laborales, la inflación, devaluación de la moneda, que cíclicamente en el capitalismo semicolonial están ligadas a políticas de control del déficit fiscal para la acumulación, ya sea por emisión de moneda o por endeudamiento. En América Latina El objetivo de las políticas liberales y neoliberales fue siempre el de controlar el gasto social y esto significa el desmantelamiento de un modelo de protección laboral y social.
La heterogeneidad se extiende a las concepciones de trabajo que no se tuvieron en cuenta cuando se impuso la identidad asalariada como dominante en el fragor del capitalismo triunfante. Diferentes culturas tienen maneras propias de dar sentido al trabajo, de establecer valores y prioridades. Los griegos tenían repulsión, en el renacimiento no recibía otra cosa que elogios porque por medio del trabajo se era dueño del destino y podía cambiárselo, por ej. Lutero decía que el trabajo era una manera de servir a dios, Calvino dijo que el trabajo tiene sentido moral porque el trabajo es fuente de riqueza, de bienestar y progreso para la sociedad; las religiones orientales como el budismo, hinduismo entendían que era expresión de felicidad, los hebreos tenían una actitud ambigua: una desagradable carga consecuencia del pecado original que le dio un matiz pesado y aburrido al trabajo, concepción adecuada a la situación de la clase alta que no se dedicaba al trabajo. Hoy el cristiano reserva al trabajo como expiación del pecado, una forma de rehabilitación, de salvación. Entonces la unidad de la noción de trabajo queda cuestionada y aparece la necesidad de sustraerse de un concepto único de trabajo.
La heterogeneidad de experiencias laborales y percepciones cuestiona la centralidad del trabajo asalariado para la constitución de la identidad por un lado, y por otro, la unicidad conceptual del trabajo. Esto es un desafío para una nueva valoración del trabajo, hacia un concepción que deje de ser el trabajo sólo un factor de producción y se convierta además en un factor de estima y reconocimiento social para muchos que están ya casi dos décadas sin empleo..
M. Colombani nos habla de la pérdida de empleo como exclusión del topos, es decir , pérdida del lugar de arraigo existencial por efectos de desafiliación. Esta situación de eu-topos tiene consecuencias funestas: el resquebrajamiento del tejido social, el debilitamiento de los espacios contenedores ( la familia, el barrio) y con ello la precarización de los lazos vinculares que afecta la constitución de subjetividades. La familia termina descalificada para ejercer el rol de contenedora ante la pérdida de trabajo de los miembros adultos. La precarización social que trae el desempleo implica desprotección y violencia y por lo tanto son fuentes de nuevos modos de subjetivación; el hombre pierde la condición de producir seguridad para sí.
El estado benefactor , cuando está vigente, suele intervenir para auxiliar al humano para constituirse como sujeto pero ante la pérdida o debilidad de estos dispositivos las personas se encuentran en la incertidumbre de cómo fabricarse y quedan expuestas a la improvisación con lo que encuentra a mano. Por ejemplo en las situaciones de precarización y pobreza histórica, o estructural, en el delito, en la violencia, en el encerramiento de los barrios, las disputas Inter e intrabarriales. Asimismo los trabajos temporales, indiferentes, descomprometidos no son un contexto para arraigarse históricamente, por lo tanto son identidades efímeras, fragmentarias, no tienen mucha consistencia . Por otra parte las identidades astilladas profundizan la desconfianza en las formas de representación política lo que colabora, junto a la manipulación ideológica, de los medios, del mercado, que l a política termine reducida a una actividad mediática.
Estas maneras de ser y estar en el mundo del no trabajo asalariado afectan la percepción del tiempo ( se vive en un eterno presente porque se cierra la esperanza de la movilidad social). El colapso de la movilidad social contribuye al agotamiento del imaginario centrado en el progreso social. El hecho de que todo el tiempo se está entrando y saliendo de la pobreza habilita la formación y consolidación del cazador, oportunista, rescata moneda como lógica de la acción individual , una subjetividad que se construye en la aceptación del riesgo y la incertidumbre para aprovechar oportunidades desde posiciones de vulnerabilidad. También en los barrios pobres el delito se presenta como opción laboral, amén el narcotráfico, o el ofrecimiento de servicios de cuidado y afectivos.
Ante las dificultades para conseguir trabajo se produce una división y desigualdad en el uso del ocio, para compartir la vida familiar en los sectores desposeídos, para el turismo y la creatividad en los sectores medios y altos.
Colombani se pregunta si en el trabajo asalariado es en el único lugar en el que podemos construirnos como personas, y si es así Cómo construir lazos, encuentros, en un mundo atravesado por el desempleo, por el licenciamiento que produce el capitalismo contemporáneo con el dato de la informatización del proceso productivo.
La pregunta es si el trabajo asalariado sigue cumpliendo las funciones modernas de socialización y realización personal o será desplazado por otras prácticas.
El trabajo es importante como interacción con pares, socialización, realización personal, fuente de transmisión de valores y motivaciones, definición de adscripciones políticas, formación de conciencia social, capacidad emancipadora .
Pero al mismo tiempo el trabajo parece cada vez más desplazado como factor principal de producción y motor del crecimiento económico y crece la pérdida de la connotación antropológica porque es concebido como cosa, como factor de producción y no como dispositivo de subjetividad, identidad.
Las sociedades postindustriales relativizan el valor trabajo en la producción y también para la conciencia de la gente. Se afirma una utopía del trabajo flexible, con predominio del ocio, donde el peso simbólico del trabajo queda atenuado.
No hay duda de que hay que adaptar el concepto a los cambios tecnológicos. Hasta la década de los ´70, la actividad laboral del trabajador era un elemento importante en la definición de pertenencia e identidad. La segunda mitad de los años ´70 marcó el fin de los años dorados del capitalismo; la crisis del aumento del petróleo por parte de los países productores en el contexto de la guerra fría, desequilibró el ordenamiento mundial y la sociedad industrial dio pasó a un capitalismo financiero.
Colombani plantea la necesidad de construir un nuevo paradigma para pensar la identidad en el desempleo. El punto de partida teórico es la distinción de dos nociones : topos como lugar existencial y ou-topos como negación de ese lugar de construcción de identidad. Recurre a la tradición del pensamiento utópico ( la ciudad santa, el paraíso, el lugar ideal) donde el concepto de utopía se representa como la recuperación y afirmación de un topos . Para esta perspectiva la utopía es la reconstrucción del tejido social, porque la reparación de los cimientos es la condición para pensar el topos, La existencia, el domicilio existencial.
Recuperar el topos en el trabajo ( los diferentes trabajos) debe interpretarse como el derecho a poseer una singularidad, un lugar de vínculo, de identidad, desde la periferia, la subalternidad, es decir, desde los empleos precarios, no registrados, informales, devaluados, descalificados, que son lugares donde también se producen cosas, no solamente bienes sino relaciones, conocimiento, estima, valores, reconocimiento social. Por ejemplo mediante proyectos colectivos, cooperativos, para un sujeto con sentimientos de inseguridad y amenazado por la pérdida de relaciones de pertenencia, la solidaridad, el lazo es una forma de suturar las humillaciones y descalificaciones. Se trata de recuperar el lugar de arraigo y de dignidad y para eso hay que fortalecer la cohesión social( no agravar las rupturas, las grietas) esto quiere decir multiplicar los lugares de encuentro, de contacto, de intercambio, donde operan lazos solidarios no de enemigos, porque la profundización del desligamiento puede arrojar la caída a la precariedad individual y social. Desde ahí se puede resistir la desesperanza y se puede imaginar un proyecto posible.
Para restaurar el ethos de solidaridad , el ethos vincular ( una manera de ser y estar dignamente en el mundo ) que se arma en la cohesión, primero hay que construir una nueva narrativa que entusiasme para luego implementar una modalidad de administración y organización otra. La recuperación de la que habla Colombani implica primero una reconstrucción, una refundación del pensamiento, del modo de pensar el trabajo para luego pensar un orden político-administrativo, económico. Este proceso necesita de una reconstrucción narrativa, un relato de reconocimiento de su protagonismo y de recuperación de la memoria colectiva como productor, trabajador, transformador. Se trata de una tarea ético-antropológica. Recuperar la trama es recuperar la seguridad, la estima que cura las humillaciones. Aquí esta lo antropológico de que todos nos tenemos que hacer responsables de los otros todos. Y para esto se necesita compromiso social
Las propuestas de solución al problema del trabajo oscilan entre la revolución de los trabajadores para instalar un nuevo sistema de producción con nuevas relaciones sociales, la liberación sin pasar por la revolución social es decir, la concepción reformista , el giro hacia el sector solidario ( Rifkin) esto es, la solidaridad social con desempleados, un estado entre mercado y necesidades de la población y la flexibilización de la jornada de trabajo con actualización permanente de destrezas.
Estas soluciones tienen sus limitaciones según Colombani. La protección del estado se establece para suturar la falla estructural de la no propiedad, el seguro de desempleo abre para el hombre/mujer la tenencia de un derecho pero no otorga dignidad, el asistencialismo Inaugura una cadena de sujeciones y dependencias.
Asumir la recuperación del topos, como ethos cultural, como topos de poder, lugar desde donde se refunda una modo de pensar y de diseñar una nueva sociedad implica no pensar desde la totalidad del poder, sino desde los poderes micro, intersticiales, y ese poder desde donde se construye en cada espacio se convierte en poder, en tanto lugar de lazo, de pertenencia.
De manera que ella propone un camino de resistencia que consiste en convertir el drama de la falta de trabajo en acción, refundando lugares de cohesión y recuperando el ethos solidario. Está dentro del orden de recuperar estructuras ideológico-simbólicas , de esto se trata cuando invita a convertir la experiencia en una gesta narrativa que ella sintetiza en una tarea de agonismo resistencial, en el sentido de resistencia simbólica permanente para recuperar el topos , para un política de inclusión, basada en una verdadera solidaridad colectiva, que no se trate de inclusión episódica, circunstancial de programas políticos y oportunistas.
Aquí es importante la familia y la escuela. Estas instituciones pueden revertir el proceso de individualización/desafiliación, que se ve reforzado por la violencia social e institucional.
Aquí un punto central es el compromiso que implica la articulación del mundo pluriversalidad, porque se habla de una resistencia en la comunicación, en el diálogo, no en la confrontación. Decía Giacaglia, dejar la noción de enemigo para pasar a la de adversario. Por lo tanto la tarea la tiene que asumir la sociedad civil, lo que Giacaglia entendía como las voluntades colectivas, para alejarse del concepto unificador de clases, porque voluntades colectivas incluye lo múltiple, lo móvil.
Entonces Colombani nos plantea:
-La identidad ligada a la noción de topos, domicilio existencial
-La necesidad de sustraerse de un concepto único de trabajo ( asalariado) cuando predomina la heterogeneidad y la crítica a sus fundamentos epistemológicos.
-La necesidad de reconstruir el estado asentado en nuevos fundamentos (acceso universal del trabajo, reparto, modalidades nuevas de presion)
-El camino de la resistencia agnóstica ( convertir el drama de la falta de trabajo en acción, en fundante de un lugar de cohesión, de ethos solidario no sólo de producción). Agoníostica en el sentido de resistencia simbólica, permanente, para recuperar el topos, para una política de inclusión, basada en la solidaridad colectiva



BIBLIOGRAFIA
Colombani M.C. ( 2003) “En busca del topos perdido, un desafío para la resistencia” en Berbeglia ,C.E. ( coord.) Violencia y Cultura. Nuevas propuestas para una antropología argentina, Buenos Aires, Ed. Biblos.
Grosgoguel, R. y Mignolo W. (2008 “Intervenciones decoloniales: Una breve introducción”, Tabula Rasa 9. Bogotá, Colombia.
Gracia Linera A. (2003) “ Democracia liberal vs. Democracia comunitaria” en Walsh, Catherine, garcia linera A y Mignolo ,W.(2006) Interculturalidad, descolonización del estado y del conocimiento, Buenos Aires, Ed,. Del signo
Quijano A. (1992) “Colon ialidad y Modernidad/Racionalidad” en Los Conquistados , 1492 y la población indígena de las Américas. CLACSO. Ediciones Libri Mundi.

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