LOS RITUALES

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LOS RITUALES

Mensaje por M.Kaminecky el Miér Ago 02, 2017 8:56 pm

LOS RITUALES


Puede resultar sorprendente pero la vida moderna contiene muchos rituales, éstos no son propios solamente de la vida arcaica. La diferencia es la conciencia de ello, seguimos llevando a cabo numerosos rituales pero no somos conscientes de ello. Algunos son inofensivos, otros pasan a tener un carácter patológico, es decir tienen un carácter compulsivo ( por ejemplo, lavarse muchas veces las manos): la compulsión de la higiene, la compulsión numérica. Típico de estos eventos compulsivos es el miedo que sobreviene si no se cumplen los rituales. Los psicólogos dicen que detrás de muchos síntomas neuróticos pueden encontrarse rituales abandonados.
Por su parte el evolucionista James Frazer consideró que los rituales son la expresión de hechos del pasado, que no tienen trascendencia para el presente más allá de ser un testimonio de un estadio de pensamiento humano ilógico.
Desde la antropología las ritualizaciones se enfocan como representaciones dramáticas y tienen una relevancia notable en los procesos de construcción identitaria porque estas representaciones actúan sobre las conciencias, más que sobre las cosas. En la medida que son parte del sistema social y cultural en el que se ejecutan son prácticas que facilitan vivencias y emociones diversas. Movilizan por ejemplo sentimientos ( alegría, heroicidad, bronca) y reafirman procesos de seguridad en los individuos recreando la moral individual y colectiva. Es decir que se presentan como formadores de identidad, proporcionando sentidos de pertenencia que colaboran para la distinción de otros grupos.
Además le proporcionan a los sujetos una comprensión del orden social, porque en los momentos de su realización se ven a sí mismos y al orden social que pertenecen, como integrantes de un grupo a la vez que escenifican las tensiones con otros grupos.
En la sociedad moderna es frecuente que se reconozcan los rituales religiosos. Pero no hay que suponer que los rituales de la vida social quedan circunscriptos a la esfera de lo religioso; lo que ocurre es que la esfera religiosa no se puede pensar sin recurrir al rito.
En los rituales religiosos todos estos medios simbólicos que provee la cultura sirven para expresar ideas religiosas, porque las ideas religiosas son muy abstractas y complejas y necesitan una representación simbólica para ser aprendidas por la gente. Por ejemplo dentro de la religión católica son conocidos los siete sacramentos de la iglesia católica como rituales para las grandes crisis de la vida e indican acciones sagradas para que los hombres se salven. El sacramento del bautismo introduce con agua en la vida cristiana, la comunión garantiza el encuentro con Cristo a través de la carne(hostia) y la sangre( vino) y el pleno acceso a la comunidad de los creyentes, la confirmación refuerza el contacto con el Espíritu Santo, el matrimonio es la bendición de Dios a la vida en pareja, el orden sacerdotal la unión con dios, la unción de los enfermos prepara el paso a otro mundo, la confesión aporta alivio espiritual al descargar la culpa, un clásico ritual de purificación que después se transformó en un instrumento de disciplina y sanción.
La antropóloga Florencia Tola describe que en los barrios de la ciudad de Buenos Aires el Candombe está difundido como un ritual que determinados grupos negros realizan en festejos y protestas, y entiende que a partir de sostener estas prácticas colectivas los individuos reafirman sentidos de pertenencia e identidad, es decir reafirman su negritud.
Otros rituales que podemos observar en la vida moderna son los jurídicos ; desde los comienzos de la jurisprudencia se emplean rituales, por ejemplo llevar peluca para representar la justifica con mayúscula, levantarse cuando entra el tribunal; también en la medicina hay muchas prácticas que sólo pueden comprenderse como rituales, en el trabajo en empresas, en visitas de Estado, en los actos de representación, en protocolos de negociaciones, en la diplomacia, en un contrato comercial, en el tráfico urbano.
El psicoterapeuta alemán Ruediger Dahlke, estudia los rituales de pasaje en las etapas de la vida y sostiene que una de las funciones de los rituales modernos es que se destacan más bien como contribuciones para el entendimiento de los procesos de transformaciones psicológicas que se operan en las distintas etapas de la vida.
Afirma que probablemente en nuestra cultura contemporánea buscamos y encontramos rituales sustitutivos porque los tradicionales han morigerado su potencia o eficacia, o se han eliminado por el proceso de racionalización y laicización de la sociedad moderna. También señala que estas sustituciones no han sido sin traumatismos, porque así como en la vida arcaica los rituales tienen su complejidad ocurre lo mismo en la vida moderna si entendemos que en la vida tribal un joven con una sola prueba de valor adquiría la responsabilidad que le indicaba su cultura, y hoy observamos que se necesita multiplicar las instancias o pruebas para aproximarnos a ese secreto de la intensidad de los rituales.
A través de su investigación, Las etapas críticas de la vida, podemos introducirnos en las diferencias de los rituales de la vida moderna respecto de la comunidad arcaica. Una particularidad que señala para el mundo arcaico es la presencia de la comunidad como refuerzo de los procesos de conciencia que generan los rituales, por ejemplo a los jóvenes con la ayuda de la comunidad se les provee de los demonios en forma armoniosa , mientras en nuestras sociedades los jóvenes mismos deben crear sus monstruos ( por ejemplo sus padres). Por otra parte en la comunidad tribal si se necesitaba de alguna ayuda, por ejemplo el consumo de ciertas sustancias o brebajes para el pasaje, ésta funcionaba en un contexto ritual, una ceremonia, de la mano del chamán, es decir, en un contexto de cuidado, y fundamentalmente dirigido, no dejado al arbitrio de los individuos.
Dos cosas sobresalen , la preeminencia de la comunidad y la planificación del procedimiento. La preeminencia de la comunidad es una opción cultural, como lo es la autonomía del individuo en nuestra sociedad; y tanto una como la otra necesitan ser configuradas de manera permanente y continua por las instituciones sociales y el imaginario simbólico que recrea la cultura.
En Khalapur, al norte de la India , entre los agricultores funcionan dos principios básicos propios de la sociedad hindú, la casta y la familia. La familia y la casta son los campos más importantes de la actividad social, religiosa, económica. El grupo, no el individuo es el centro de la sociedad, ponerse en contra del grupo es un gran riesgo, puede significar ser dejado fuera de las redes sociales. Para esto es necesario adiestrar al niño en la falta de respuesta emocional, el control de la agresión, y el debilitamiento de la autoconfianza. Exceptuando la preocupación por que no le molesten los insectos y no sufran frío a los niños se los deja envueltos en las hamacas, además el niño no es el centro de atención, no se los felicita, no se los expone ante los demás es decir, se lo entrena para una vida de observador pasivo.
Siguiendo con la valoración de lo comunitario, un aporte valioso fue el de antropólogo L.Strauss que desentrañó la mecánica de interrelación de la comunidad, el chamán y el enfermo en una experiencia chamánica de los indios Cuna de Colombia, que ayuda a entender la eficacia simbólica de los rituales.
L.Strauss trata de recrear los mecanismos psicofisicológicos que entran en juego en individuos por ejemplo que se creen objeto de algún maleficio, o se persuaden de que se encuentran condenados. En principio hay que partir del hecho de que para sentirse así la comunidad debe compartir esta creencia . Cuando un individuo es sospechado de ser objeto de un maleficio la comunidad se retrae de él, lo aísla, se conduce ante él como si se tratara de una fuente de peligro para todo el entorno y sugiere que sería conveniente la muerte del mismo. La víctima no puede escapar a lo que forzosamente entiende que es su destino ineluctable. Brutalmente separado de los lazos sociales y familiares, excluido de las funciones y actividades sociales de pertenencia y reconocimiento, por medio de las cuales tomaba conocimiento de sí mismo, el hechizado termina cediendo a la fuerza de los acontecimientos : el terror que experimenta, el vacío de los sistemas de referencia que el grupo le proporcionaba para existir como sujeto de derecho y obligaciones lo lleva a la disolución de la personalidad social. .
Algunos componentes orgánicos que desata esta situación social son descriptos por L. Strauss : el miedo como la rabia se acompaña de una intensa actividad del sistema nervioso simpático, esta actividad entraña modificaciones orgánicas que ponen al individuo en condiciones de adaptarse a la nueva situación y puede determinar una disminución del flujo sanguíneo, una caída de la tensión que daña los órganos de la circulación. El rechazo del agua de los enfermos invadidos por angustia intensa precipita esta evolución, la deshidratación. Pero lo fundamental es que para su eficacia funcionaban una comunidad de sentido, una concepción de vida integrada, donde no se concibe la individualidad sino la totalidad. Esta cosmovisión se presentaba, como bien señala L. Strauss, como una fuerza gravitacional, como un cinturón de sentido que no permitía que se escape la homogeneidad
También el Nguillatún del pueblo Mapuche tiene resonancia de lo comunitario. El Nguillatún es la rogativa Mapuche, un ritual de agradecimiento y plegaria que reúne a la comunidad para pedir ante Ngenechen ( ser supremo) y a los ancestros el bienestar general. La ceremonia que dura tres jornadas completas se divide en dos partes, las rogativas y la ofrenda. Mientras las mujeres entonan cánticos, la que dirige el coro usa el Kultrún - que es un instrumento musical que consiste en un tambor de madera y parche de cuero- y los varones bailan el Choique Purrún .
Como adelantamos el otro elemento a tener en cuenta es la escenificación, la producción cuidada de la ceremonia. En los rituales de las sociedades arcaicas es importante la preparación del contexto, los preparativos internos y externos crean un marco seguro. Lentamente se va tomando conciencia mediante cantos y bailes , la concentración interna se incrementa hasta llegar al trance. Estos no son conscientes de la creación de algo nuevo que es algo que decimos desde el análisis, desde otra escala de significación, lo que ellos quieren es reanimar estructuras vividas, aunque invisibles. En un sentido es la experimentación de la situación originaria, una creación, sin sentirse creadores pero si testigos de la creación. Viven en forma auténtica esa experiencia originaria, por eso nunca pueden sentirse aburridos que es lo que aparece en nosotros con la repetición.
Se trata de facilitar el acontecimiento significativo y darle el marco adecuado para que ello ocurra. El ritual ayuda a generalizar la experiencia individual e integrarse así al orden cósmico. Mientras que en nuestra sociedad los adolescentes y adultos creemos que somos los únicos en tener los agobiantes problemas que desbordan cualquier marco, los nativos saben que todo esto forma parte del orden y todo está dentro del él.
En Africa, entre los Kaguru ( una tribu matrilineal ) la iniciación de los varones consistía en la circuncisión y en instrucciones morales que le permitían pasar de ser un joven irresponsable a un adulto moralmente responsable. El día de la iniciación los niños, y los adultos importantes como el padre y el hermano de la madre, eran llevados al lugar, los niños eran desvestidos y rasurados el cuerpo y la cabeza para separarlos del estado previo, se los tenía sentados mientras se los circuncidaba, y se consideraba admirable que no lloren ni titubeen, el corte solía ir acompañado por cantos y rituales; por ejemplo cuando le llevaban la comida los adultos cantaban canciones que referían al dolor y el sufrimiento necesario para vivir, luego los objetos sangrados eran quemados y durante la cicatrización se los consideraba bebes y eran atendidos como tal.
La intervención del tiempo también es otro componente de la forma ritual. Puede desglosarse el tiempo en términos de un calendario astrónomico ( ritos estacionales que marcan un momento del año que interesa a la colectividad). Estos serían ritos periódicos, para celebrar la vuelta de manifestaciones positivas para hacer frente a crisis previsibles o ratificar lo ineluctable. También hay ritos estacionales u ocasionales, que se hacen en forma imprevista según los acontecimientos ( sequías, epidemias, guerras) . Otra manera que interviene el tiempo es según un cómputo biológico ligado a un destino individual (los llamados ciclos de la vida, nacimiento, matrimonio, muerte) o bien asuntos ligados a la vida individual ( esterilidad, enfermedad, nacimiento de gemelos, desgracia, litigios). Estos pretenden prever la zozobra de los accidentes eventuales.
Existe entonces una relación estrecha entre el ritual con el pasado. Volviendo al ejemplo de F. Tola se puede observar en el Candombe personajes estereotipados que representan personajes de la época del Virreinato, que intentan burlarse de los ricos de aquella época. En la actualidad estos personajes permanecen pero para recordar el pasado en el que el candombe se hizo presente como tal.
Resulta distante en nuestros rituales de la vida moderna el carácter sagrado que envuelve las prácticas de sociedades etnográficas. Se trata del ingreso a otro tiempo y otro espacio. Desde este orden se sustentan los procedimientos de los rituales arcaicos. Considerar el mundo dotado de vitalidad distinta de lo cotidiano ( profano) lleva forzosamente a involucrar a entidades sagradas. Las cosas, la naturaleza, las relaciones, están provistas de alma, de sentido profundo y estos atributos aparecen ante la comunidad como dados, por eso se manifiestan y no pueden racionalizarse.
Reconocimos que los rituales arcaicos tenían un montaje a través del cual promovían la concentración, mediante bailes y ceremonias, y esto facilitaba la entrada al tiempo sagrado.
Aunque la sociedad ya no se mueva de manera predominante en la lógica de lo sagrado, y además las homogeneidad haya dado lugar a la heterogeneidad; los rituales siguen estando parcialmente anclados en esa ruptura del tiempo y el espacio que da cuenta de una diferencia con orden cotidiano, profano.
Toda sociedad, también la nuestra, se carga de tensiones y eso gasta y desgasta, y se necesita proveerse de fuerza para la renovación, para volver a ser nuevo; por eso los rituales en las sociedades etnográficas y modernas impiden de algún modo el debilitamiento de ese campo simbólico tan necesario, para reordenar el mundo y refundar su vitalidad dándole continuidad.
A través del mito y el ritual los valores sociales reciben una autoridad “ sagrada “ y proporcionan una razón para el orden social presente. Crean un clima social, un ambiente en el que la gente experimenta una común identidad. Por eso los rituales intervienen en las formas de fabricar pertenencias, idea de comunidad y una meta en común.
Actualmente se estudia los rituales como conductas formalmente prescriptas- no en el sentido de rutinas tecnológicas - relacionadas con la creencia de seres o fuerzas místicas. Se los aborda como creaciones culturales que exigen la articulación de actos, palabras, representaciones de muchas personas, incluso a lo largo de varias generaciones. Su entendimiento lleva a capturar el pensamiento que refuerzan o transforman estas prácticas porque a lo que lleva el rito es fundamentalmente a creer y tales creencias, no permanecen paralizadas en el tiempo sino que dialogan con el momento histórico particular y una cosmovisión coherente que las legitima.
Además, el antropólogo escocés Víctor Turner dejó claro que el rito se presenta como una fase de amplios procesos sociales y por eso para comprender su significado hay que examinarlo en contexto.
Desde esta concepción es importante el estudio de la unidad más pequeña del ritual que es el símbolo. Como símbolo distinguimos una cosa en la que se representa otra, el símbolo recuerda algo, ya sea por posesión de propiedades análogas, o por asociación. Según el antropólogo Clifford Geertz, los símbolos son objetos, actividades, relaciones, acontecimientos, gestos, que portan significado.
En cuanto a las tipificaciones hay rituales de curación: Si un miembro de la tribu ha salido del orden y ha sido víctima de un accidente o enfermedad necesita de un ritual de curación. Se intenta con esto cerrar el abismo abierto por el suceso inesperado entre la persona y el orden existente.
Los rituales de iniciación Indican, a diferencia de los de curación, que el destino no viene de arriba, sino de la tribu o del mismo chamán. Ponen también de manifiesto que se avecina un cambio. Por ej. En las sociedades arcaicas durante la iniciación a la vida adulta la dureza que le espera a los iniciados es calmada mediante medidas rituales.( la circuncisión, estar de pie y encadenado sobre un hormiguero, enterrado hasta el cuello y expuesto a insectos, pasando un período en el desierto, o en cavernas solitarias, sometido a simulados ataques de espíritus). Estas pruebas crean la necesaria cesura en la vida preparándolos para el proceso físico de maduración. Aquí el chamán, como en la curación, cierra la herida entre el abismo del infante y del adulto. Al final el proceso ha dotado de seguridad, le ha dejado claro el límite y ahora así, iniciados, es imposible volver a los juegos infantiles. También en la sociedad moderna estos rituales de pasaje pretender dotar de la conciencia de una nueva situación o etapa , aún con el abrumador proceso de mercantilización de los rituales, por lo mismo que señala Dahlke que necesitan consecuentes reafirmaciones al modificarse las condiciones de escenificación, contención comunitaria y relación con el orden sagrado nuestra concepción del mundo.
El folclorista y etnólogo Arnold Van Gennep es el primero que aportó una contribución al estudio del rito identificando un grupo de ritos llamados de paso. Señaló que cualesquiera sean los significados que ponen en juego los ritos se realizan de acuerdo a procedimientos que reproducen una lógica universal: se utilizan para separar a un individuo de un grupo o estatuto para colocarlos en otro. En ellos se puede identificar dos fases, una llamada separación y otra agregación y en el medio, un momento de transición. Se trata de verdaderas trasmutaciones donde podemos encontrar ritos de inversión, muerte, resurrección. Es decir que los ritos expresan un cambio y recurriendo a diversas puestas en escena fabrican una nueva persona.
En otro tipo de representaciones de los rituales en la sociedad moderna, la antropóloga mexicana Regüillo Cruz , dice que las manifestaciones políticas pueden verse como proclamaciones, y toda proclamación lleva una fuerte carga simbólica de ritualización para dar legitimidad a la co-presencia colectiva.
La tradición Durkheimiana se dedicó a estudiar algunas de las grandes categorías de las prácticas rituales, por ejemplo plegaria, sacrificio, rito funerario y práctica mágica interesándose por las representaciones ligadas a estas categorías. El sociólogo francés E. Durkheim consideró que el ritual se celebra para permanecer fiel al pasado y conservar la fisonomía moral de la colectividad. Se trata de hacer presente el pasado por medio de una representación dramática. Al relacionar estos dos tiempos genera fuerza y confianza, al remontarse al pasado se legitima en la profundidad de la historia y al ser periódico reanima cada tanto su sentido, de sí mismo y de la unidad proporcionando una imagen unitaria del grupo y olvidando por un rato las diferencias.
A partir de los años ´60 el antropólogo sudafricano Max Gluckman y Víctor Turner, se dedicaron a buscar las funciones sociológicas y psicológicas latentes de los rituales no conformes con las funciones que solían atribuírseles hasta entonces.
Víctor Turner, un discípulo de funcionalistas y estructuralistas británicos ( su maestro fue M. Gluckman) estudió los rituales de la sociedad ndembu de Zambia con la intención de adentrarse en la actividad simbólica que está presente en los rituales. Estudia los rituales como metáforas de las estructuras de la vida social, de los conflictos de la sociedad y desde este enfoque señala que tienen que ver con la resolución de la tensión entre estructura y communitas. Realizó también trabajos de investigación entre los Tallensi y Ashanti de Ghana, y los Nuer de Sudán. Entiende la cultura en términos de una tensión entre lo que él llama estructura y antiestructura que en su estudio sobre los ashanti describe en términos de comunitas. Este concepto remite a lazo social que une a la gente, que establece una relación de comunión entre los individuos, una red de relaciones igualitarias.
La relación tensional en estas sociedades puede presentarse de distintas maneras: espontánea, es decir un estado de empatía directa que la llama la comunitas existencial y la ejemplifica con la obra de Shakespeare , la tempestad, donde se puede hablar de un modelo de sociedad sin estructura, sin estatus .
La otra forma es la comunitas normativa: todos aquellos imperativos que se expresan no por la vía de la estructura social sino de la antiestructura , por ejemplo un sacerdote- S. Francisco de Asís- que opta por la iglesia de los pobres y pone en juego en la institución eclesial un momento de liberación de la comunidad.
Finalmente la comunitas ideológica, que se refiere a los modelos utópicos de la sociedad, por ejemplo la orden de San Francisco, un modelo utópico del mundo, de la sociedad.
Las transformaciones que experimentó la antropología, a partir del proceso de descolonización política de la segunda posguerra, tuvieron como eje el objeto y método de estudio de la disciplina. El énfasis en la importancia de los significados y el rol del antropólogo como productor de puntos de vista acerca de los fenómenos culturales de los otros; impactó sobre el estudio de todas las prácticas culturales.
Por esto, de manera sintética se puede decir que con las perspectivas que renovaron esta ciencia los rituales hoy admiten para su estudio un nivel de análisis estructural, es decir sus relaciones con las fuerzas sociales más amplias que fijan , mudan y recrean significados, y promueven desplazamientos; el carácter político de estas manifestaciones en tanto se ejercen en el marco de tensiones y conflictos de relaciones y posicionamientos hegemónicos y subalternos, también debe tenerse en cuenta la coherencia de los elementos constitutivos del fenómeno ritual, procurarse el estudio de los mismos en relación con las circunstancias socio-históricas particulares en que se pone de manifiesto, desentrañar sus significados y atender a los significados atribuidos por su protagonistas.

BIBLIOGRAFIA
Dahlke, Rudieger ( 1999) Las etapas críticas de la vida, Buenos Aires, Plaza Janes
Tola, Florencia (1999) “El candombe en Buenos Aires. Restos de un ritual afrorrioplatense. En Berbeglia, C. ( comp.) Propuestas para una antropología argentina.
Buenos Aires, Biblos.
L.Strauss.(1970) “El hechicero y su magia” en Antropología estructural. Bs. As. Eudeba.





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